Pisaura mirabilis

 

Pisaura mirabilis protegiendo su ooteca.

Pisaura mirabilis protegiendo su ooteca.

 

Pisaura mirabilis pertenece a la familia Pisauridae, una familia que comprende más de 500 especies conocidas en todo el mundo. Los pisáuridos viven en el suelo y sobre las hojas de las plantas. Algunas especies están adaptadas a caminar sobre la superficie del agua, gracias a unos pequeños pelillos que les permiten flotar.

Se las denomina arañas lobo, aunque realmente las conocidas comúnmente como arañas lobo pertenecen a la familia de los licósidos, Lycosidae. Ambas tienen en común la misma forma de cazar; no utilizan telas, sino que capturan a sus presas persiguiéndolas, saltando sobre ellas y atrapándolas con su patas delanteras.

Lo más curioso de Pisaura mirabilis es el cortejo nupcial que organizan los machos. Las hembras tienen una longitud de 1,5 cm y son algo más grandes y fuertes que los machos. Ante la posibilidad de no ser bien recibido por la hembra, el macho captura un insecto, lo envuelve en un capullo de seda y acude a “presentarse” ante ella ofreciéndole el obsequio. Si la hembra rechaza el regalo el macho lo intenta con otra hembra, y si finalmente no consigue ser aceptado por ninguna, se come el regalo. Si la hembra acepta el apetitoso insecto envuelto en seda, el macho copulará con ella mientras ella lo come. De esta forma, el macho consigue que la hembra esté entretenida durante las horas que dura el apareamiento, y tenga sus peligrosos quelíceros dedicados al alimento y alejados de él.

La hembra de Pisaura mirabilis depositará los huevos en un pequeño capullo móvil –ooteca- que transporta entre sus quelíceros, o lo que es lo mismo, entre sus “colmillos” durante un par de semanas. Antes de la eclosión de las crías, construye una especie de capucha o carpa de seda donde dejará anclado el capullo. Al nacer, las pequeñas arañitas tienen un cobijo bajo esa capucha de seda que su madre estará vigilando permanentemente, hasta que se valgan por sí mismas e inicien su vida independiente.

Pisaura mirabilis puede observarse frecuentemente en márgenes boscosos, quieta sobre las plantas y con las patas delanteras extendidas a la espera de alguna presa, preferentemente moscas. Su actividad se desarrolla entre los meses de mayo y agosto. Se alimenta de moscas, pero también de saltamontes y otros pequeños insectos. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

Pisaura mirabilis.

Pisaura mirabilis.

Pisaura mirabilis esperando alguna presa.

Pisaura mirabilis esperando alguna presa.

Nasturtium officinale, Rorippa nasturtium aquaticum. Berro, berros

Rorippa nasturtium aquaticum.

Rorippa nasturtium aquaticum.

Una de las plantas silvestres más apreciadas para el consumo es el berro Rorippa nasturtium aquaticum o Nasturtium officinale, como se le denomina científicamente, aunque en muchos lugares se empleaban como alimento para las gallinas y otros animales de granja sin reparar en sus cualidades culinarias.

Los berros pertenecen a la familia de las crucíferas como las coles, el brécol, el nabo, la coliflor o la rúcula, y son una planta acuática o semiacuática rastrera y flotante que vive en ríos, manantiales y cursos de agua, es decir, en medios donde el flujo de agua es constante.

El olor y el sabor de los berros es picante, de hecho, el término nasturtium que se emplea en su nombre científico proviene  del latín, nasus (nariz) y tortus (torcido), por el carácter irritante que su olor produce en la nariz. El responsable de esta reacción es una sustancia llamada gluconasturtina que tiene propiedades insecticidas, y que si se degrada puede provocar irritaciones. Por ello es conveniente comer los berros siempre muy frescos. La gluconasturtina puede producir reacciones dolorosas en personas con sensibilidad en la vejiga urinaria, por lo que estarían contraindicados para quienes sufran este tipo de dolencia.

Como planta medicinal no tiene usos muy específicos, pero el berro posee vitaminas A,C,D y E, contiene hierro y yodo.

En la recolección de los berros hay que ser extremadamente cuidadosos. La fasciolasis es una enfermedad ocasionada por un parásito denominado Fasciola hepatica o duela del hígado, un tipo de gusano plano que afecta al hígado y puede ocasionar cirrosis, anemia y problemas hepáticos graves.

Los berros son responsables de muchas de estas infecciones. En principio, los portadores del parásito fasciola son las vacas y ovejas, que tanto abundan pastando libremente en nuestros montes y campos. Los huevos de este parásito son expulsados por los animales a través de sus heces, que en muchos casos acaban en el agua de los arroyos, como cualquiera que haya pateado el campo o el monte ha podido observar. Para continuar su desarrollo, estos parásitos acaban hospedándose en caracoles de agua dulce, normalmente del género Lymnaea, y de ellos migran a las plantas acuáticas a las que se adhieren, a la espera de que otro animal las consuma y así infectar a un nuevo huésped comenzando el ciclo. Si el consumidor es humano, el parásito no hace distinciones. En España, la mayor incidencia de este parásito se produce en zonas del norte: Asturias, País Vasco y Galicia, que es donde el caracol que hace de vector es más abundante.

La enfermedad cursa con un dolor abdominal agudo que en unas horas acaba remitiendo. Es precisamente cuando ha remitido el dolor y el afectado deja de preocuparse cuando el parásito se aloja en el hígado, donde ya sin dolor, pero de una forma constante e implacable, puede permanecer hasta 13 años dañando este órgano vital. En la actualidad, en los países desarrollados existen medicamentos eficaces contra el parásito. El problema es que el afectado no es consciente de ser portador, y solamente cuando la anemia o los síntomas del deterioro hepático son grandes, se somete a las pruebas diagnósticas, momento en el que el daño ya se ha producido y es irreparable.

Tradicionalmente se ha advertido de los posibles parásitos de los berros y hay muchas “recetas” para prevenirlos: lavarlos con agua corriente, usar unas gotas de lejía, recoger los berros en las cabeceras de los ríos y en el origen de los manantiales… Teniendo en cuenta que el riesgo de infección es alto y que se ha comprobado que el aumento global de temperaturas favorece la proliferación del parásito, lo más aconsejable es comprar los berros envasados y con todas las garantías sanitarias. ÁNGEL S. CRESPO  para GUADARRAMISTAS

75 aniversario de la muerte de Antonio Machado

Homenaje a Antonio Machado en la Plaza Mayor de Segovia.

Homenaje a Antonio Machado en la Plaza Mayor de Segovia.

La relación de Antonio Machado con la Sierra de Guadarrama comenzó en su período de formación en la Institución Libre de Enseñanza, fundada por el maestro e ilustre guadarramista Francisco Giner de los Ríos. A la muerte de Giner, Antonio Machado le dedicó unos versos:

… ¿Murió?Solo sabemos

que se nos fue por una senda clara.

Diciéndonos: Hacedme

 un duelo de labores y esperanzas.

Sed buenos y no más, sed lo que he sido

entre vosotros, alma.

Oh, si, llevad amigos,

su cuerpo a la montaña,

a los azules montes 

del ancho Guadarrama. 

Allí el maestro un día

soñaba un nuevo florecer de España.

La vida de Antonio Machado continuó ligada a la Sierra de Guadarrama años después de su relación con la Institución Libre de Enseñanza. Después de una estancia de siete años en Baeza, tras la muerte de su esposa Leonor Izquierdo, Machado se trasladó a Segovia. Vivió entre los años 1919 y 1932, en la calle de los Desamparados, cerca de la catedral y de la Iglesia de San Esteban, en lo que hoy es la Casa Museo Antonio Machado, propiedad de la Universidad Popular de Segovia, que el propio Machado contribuyó a fundar.

En Segovia fue profesor de francés y en la ciudad castellana conoció a  una mujer madrileña llamada Pilar de Valderrama, su segundo gran amor tras la muerte de su esposa Leonor. Pilar de Valderrama o Guiomar, sobrenombre que Antonio Machado utilizó para ella en obras como Juan de Mairena, era una mujer casada y su relación fue siempre secreta.

Durante la Guerra Civil, Antonio Machado se traslado a Valencia y finalmente a Barcelona, desde donde partió camino del exilio a Francia con su madre. Llegó a Colliure el día 28 de Enero de 1939, veinticinco días después, el 22 de febrero de 1939,  murió.  Su madre lo hizo tres días más tarde que él. En uno de los bolsillos de la chaqueta de Antonio Machado se  encontró una de las últimas canciones escritas a Guiomar y también un verso:

Estos días azules

y este sol de la infancia…

La fatídica guerra le obligó apartar su mirada, aunque no su alma, de las tierras castellanas, de Segovia, de la Sierra de Guadarrama y de su querida Soria.

Ahora, 75 años después de su muerte, podemos recitar aquella oración que Rubén Darío escribió, aún en vida de ambos, en honor de Antonio Machado.

Misterioso y silencioso

iba una y otra vez.

Cuando hablaba tenía un dejo

de timidez y de altivez.

Y la luz de sus pensamientos

casi siempre se veía arder.

Era luminoso y profundo

como era hombre de buena fe.

Fuera pastor de mil leones

y de corderos a la vez.

Conduciría tempestades

o traería un panal de miel.

Las maravillas de la vida

y del amor y del placer, 

cantaba en versos profundos

cuyo secreto era de él.

Montado en un raro Pegaso,

un día al imposible se fue.

Ruego por Antonio a mis dioses,

ellos le salven siempre. Amén

No fue Antonio Machado (Sevilla 1875-Colliure, Francia 1939) un hombre excursionista, al menos por lo que se entiende como senderista. Tenía el poeta dificultades para caminar con soltura entre pendientes y en abruptos recorridos. Es más, tenía cierta torpeza para caminar incluso por lugares llanos. Tal vez por ello le mostraba su asombro a Ignacio Bolívar, uno de los más importantes entomólogos españoles al que decía “…insigne Bolívar, cazando saltamontes a sus setenta años, con general asombro de las águilas, los buitres y los alcotanes de la cordillera carpetovetónica…”.

Machado detestaba el deporte, la gimnasia, y lo hizo saber a través de su Juan de Mairena calificando como “…absurda y ambiciosa la expresión educación física…no hay que educar físicamente a nadie…, todo deporte es trabajo estéril, cuando no juego estúpido…”

Sin embargo, Antonio Machado contemplaba la Sierra de Guadarrama, viajaba frecuentemente desde Segovia a Madrid en ferrocarril. Amante de la grandeza del paisaje su inabarcable sensibilidad le hizo preguntarse:

¿Eres tu, Guadarrama, viejo amigo,

la sierra gris y blanca,

la sierra de mis tardes madrileñas

que yo veía en el azul pintada?

Por tus barrancos hondos

y por tus cumbres agrias,

mil Guadarramas y mil soles vienen,

cabalgando conmigo, a tus entrañas.

Camino de Valsaín/ Campos de Castilla

Sentimiento y homenaje difícil de superar para no ser senderista ni haber hecho noche nunca en las cumbres de Peñalara. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS

Plebejus pylaon hespericus, Kretania pylaon. Niña del astrágalo

Plebejus pylaon hespericus. Niña del astrágalo.

Plebejus pylaon hespericus. Niña del astrágalo.

 

Una de las especies más escasas y amenazadas de la Península Ibérica es la denominada comúnmente niña del astrágalo. Según diferentes nomenclaturas taxonómicas la podemos encontrar en libros e Internet con las denominaciones Plebejus hespericus, Plebejus pylaon hespericus, Plebejus hespericus pylaon o Kretania pylaon. Parece que después de los últimos estudios filogenéticos, la denominación científica Kretania pylaon es la que debe emplearse en la actualidad.

Pertenece a la familia de los licénidos y está incluida en el Libro Rojo de los Invertebrados de España. En la Comunidad de Madrid está protegida y catalogada como sensible a la alteración de su hábitat.

En la Península, Plebejus hespericus pylaon se distribuye por puntos aislados y con pocos ejemplares exclusivamente en el sur y este de la Comunidad de Madrid, zonas noroccidentales de Toledo, Cuenca, Teruel (Serranías de Cuenca y Albarracín), Sierra Nevada y Sierra Morena.

Fuera de España la  presencia de esta rara mariposa se circunscribe al área mediterránea oriental –Grecia, Macedonia, Albania y Turquía-, suroeste de Rusia, norte de Irán, Oriente Medio, Rumanía, Bulgaria, norte de Italia y Suiza.

La niña del astrágalo recibe su nombre por su preferencia hacia el astrágalo Astragalus alopecuroides como planta nutricia. Las hembras de Plebejus hespericus pylaon ponen su huevos en las hojas de esta planta leguminosa para ser consumidas por las orugas resultantes tras la eclosión. Al igual que ocurre con otras especies de licénidos, las orugas de Plebejus hespericus son recogidas y trasladadas al interior de sus hormigueros por unas concretas especies de hormigas. A cambio de degustar una sustancia segregada por la oruga y que es del agrado de las hormigas, éstas le proporcionan cobijo y protección. Posteriormente, la oruga, ya fuera del hormiguero una vez transcurridos los rigores invernales, pupa como crisálida en las plantas de Astragalus alopecuroides, normalmente en alguna planta cercana al hormiguero que le ha dado cobijo. Así se convertirá en el adulto que puede verse volar en los meses comprendidos entre mayo y julio, iniciándose de nuevo el proceso del ciclo vital.

En la actualidad, algunos entomólogos consideran que los ejemplares que vuelan por la geografía ibérica pertenecen a diferentes subespecies según la zona. Así, los del sur de la Comunidad de Madrid – Aranjuez – son catalogados como subespecie pardoi, los de Campo Real-Loeches, en Madrid, matildaegalani los de Toledo y hesperiicus, el resto.

Lamentablemente para esta rara especie, los ejemplares de Plebejus herpericus pylaon o Kretania pylaon de Sierra Morena parecen haber desaparecido, los de Sierra Nevada casi y los de Campo Real-Loeches, en Madrid, han sido diezmados por las obras públicas. Con este panorama, actualmente, solo queda una colonia relativamente bien representada en Aranjuez  (Madrid), que debería ser suficientemente salvaguardada para evitar su destrucción. No albergaremos muchas esperanzas, ya que para que las Administraciones tomen partido por la protección de una especie debe ser ésta mamífero o ave de gran tamaño, algo que nos parece perfecto, pero en nuestro medio natural hay, además, otros seres. ÁNGEL S. CRESPO para GUADADARRAMISTAS

Oryctes nasicornis. Escarabajo rinoceronte, escarabajo rinoceronte europeo

 

Escarabajo rinoceronte.

Escarabajo rinoceronte. © Ángel Sánchez Crespo

El escarabajo rinoceronte Oryctes nasicornis es junto a otro coleóptero conocido como ciervo volante, Lucanus cervus, el escarabajo más grande de Europa.

Es un insecto absolutamente inofensivo, a pesar de su tamaño –puede alcanzar los 6 cm de longitud- y su aspecto fiero -los machos presentan una especie de cuerno que recuerda enormemente al de los rinocerontes-.

Por no hacer daño, no lo hace ni a la madera de la que se alimenta, ya que las larvas, con aspecto de gusano de gran tamaño, se desarrollan durante años en raíces y tocones muertos, así como restos de madera en descomposición. En estado adulto su vida es muy corta, de apenas unos meses, y está dedicada a la reproducción. En ese período de madurez, el escarabajo rinoceronte europeo no se alimenta o lo hace ocasionalmente libando savia de los troncos de algunos árboles. Sus vuelos son potentes y para llevarlos a cabo necesita un gran desgaste energético, habida cuenta de su tamaño.

Por desgracia para este impresionante coleóptero, tiene tendencia a volar alrededor de farolas y fuentes de luz, por lo que acaba cayendo al suelo y pereciendo si finalmente no puede remontar el vuelo o es presa de algún depredador. Más triste es su fin si la causa de su muerte es un pisotón humano, algo que no hay que descartar cuando el hombre ignorante se topa con seres de aspecto “raro”.

Además de los depredadores habituales, como zorros, rapaces nocturnas y reptiles, las larvas del escarabajo rinoceronte son parasitadas por una especie de himenóptero, Scolia flavifrons, una avispa de tamaño gigante, acorde al que posee nuestro protagonista.

Los machos de estos coleópteros de la familia Dynastinae presentan una protuberancia en la parte frontal de su cabeza, un cuerno que emplean para escarbar en la tierra y ocultarse de sus enemigos, así como para luchar entre ellos buscando la atención de las hembras. Las luchas solamente pretenden voltear al contrario y demostrar la superioridad del más fuerte.

De estos escarabajos se dice que son capaces de mover el equivalente a 800 veces su peso, y están incluidos entre los animales más fuertes del planeta, ocupando el primer puesto en algunas de esas listas clasificatorias que a los humanos tanto nos gusta elaborar.

Oryctes nasicornis necesita, como otras especies de coleópteros, de la madera muerta. Por ello es importante un equilibrio en la limpieza y desbroce de los bosques. La presencia de troncos muertos, tocones, raíces podridas o frutos en descomposición es esencial para la vida de muchos seres, algunos de ellos no muy populares o desapercibidos a nuestro interés, pero tan importantes para nuestra biodiversidad como lo son las especies de aves o mamíferos que todos tenemos presentes. ÁNGEL S. CRESPO  para GUADARRAMISTAS

Cardo cundidor, Cirsium arvense

Cirsium arvense. Cardo cundidor.

Cirsium arvense. Cardo cundidor.

El cardo cundidor Cirsium arvense es una de las pesadillas de los agricultores. A pesar de sus intentos por hacerlo desaparecer de los campos de cultivo, en especial de los de cereal, arrancarlo o cavar para sacarlo del suelo solamente propicia que se extienda con mayor rapidez, al fragmentar los rizomas que darán lugar a nuevas plantas. A ello contribuye la profundidad de hasta 3 metros a la que pueden encontrarse esos rizomas, y que hace muy difícil extraer entera la planta arrancándola o sacándola de cuajo sin romperla.

Al margen de estos inconvenientes, el cardo cundidor Cirsium arvense tiene propiedades medicinales muy interesantes. Ya desde antiguo se ha empleado en baños para aliviar varices y hemorroides por su alto contenido en taninos.  Además, tanto las hojas como los tallos, una vez pelados y hervidos, pueden ser consumidos, algo común con muchas otras especies de los denominados cardos.

Es frecuente encontrarla en bordes de caminos, claros de bosques, herbazales y campos de cultivo, en suelos profundos y ricos en nutrientes. Alcanza un metro de altura y florece entre mayo y septiembre. Su distribución comprende toda la Península Ibérica. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

Ecballium elaterium. Pepinillo del diablo, elaterio, cohombrillo amargo, pepino de lagarto, pan de puerco, cogombre

 

Ecballium elaterium.

Ecballium elaterium.

 

Ecballium elaterium pertenece a la familia de las cucurbitáceas, como el melón, la sandía, la calabaza o el pepino comestible. Sin embargo, a diferencia de estas hortalizas, Ecballium elaterium es un planta venenosa y su fruto, a pesar de su apariencia, similar a un pequeño melón de unos 5 cm, no es comestible, ya que además de muy amargo es también tóxico. El consumo de esta planta o de su fruto, provoca entre otros síntomas, fuertes diarreas con gran pérdida de líquidos, hasta el extremo de causar la muerte. No en vano, uno de sus nombres comunes es pepinillo del diablo.

El nombre Ecballium tiene en griego un significado equivalente a  “lanzar fuera”. Ello está directamente relacionado con la forma en que la planta dispersa sus semillas. El fruto, ese pequeño melón, posee una presión interna superior a la de los neumáticos de un vehículo. Cuando llega el momento de maduración, cualquier movimiento produce el desprendimiento de dicho fruto de su pedúnculo, y por la abertura resultante las semillas salen disparadas a una velocidad de 2 metros por segundo, o lo que es lo mismo, a más de 7 km por hora, lo que permite la dispersión y propagación de la planta. Es aconsejable no comprobar esta cualidad con el fruto cerca de la cara, así que mejor abstenerse de hacer experimentos por muy interesantes que parezcan.

Entre sus usos, Ecballium elaterium ha sido empleado desde muy antiguo como purgante y como cicatrizante, debido a la presencia de una sustancia llamada alantoína, presente también en otras plantas como la consuelda, o en la orina de los mamíferos. Como purgante, Hipócrates ya recomendaba mucha prudencia en su consumo y advertía de los efectos nocivos de una dosis excesiva de elaterio. Con el nombre de elaterio también se ha conocido y se sigue denominando a la sustancia amarga purgante procedente de la planta, denominación que además forma parte de su nombre científico.

El pepinillo del diablo es una planta herbácea postrada, es decir, se extiende por el suelo. Es común en el área mediterránea donde crece con facilidad en arcenes y barbechos sobre suelos nitrogenados. Necesita de mucho sol, por lo que no está presente en zonas húmedas o sombrías. Florece entre los meses de abril y octubre. ÁNGEL S. CRESPO  para GUADARRAMISTAS

Agrimonia eupatoria. Agrimonia, hierba de las heridas, hierba del podador

 

Agrimonia eupatoria. Detalle.


Agrimonia eupatoria. Detalle.

La agrimonia Agrimonia eupatoria forma parte de las plantas medicinales usadas desde la antigüedad. Su nombre científico parece provenir de un antiguo estudioso de las propiedades curativas de las plantas, el rey griego Mitrídates Eupator, rey de Ponto, que compaginaba su afición a la botánica con las guerras contra los romanos.

El propio Mozart compuso la música para una ópera en la que el rey Mitrídates era el protagonista. Mitridate, Rè di Ponto se llama y para los interesados en ella, se puede decir que reúne todos los requisitos de un culebrón de los de ahora. Un rey con dos hijos, que es dado por muerto, y cuya prometida se enamora de uno de ellos, mientras que el otro hijo se enamora a su vez de ella. Peleas entre hermanos,  el padre que parecía muerto no lo estaba y se encuentra con la papeleta cuando vuelve. Al final, el padre herido en combate se arroja sobre su espada y se deja morir por amor a todos ellos, o por quitarse el problema de encima. Así se convierte en héroe y referente en la lucha contra los pérfidos romanos.

Hay quienes afirman que el nombre eupatoria no tiene nada que ver con el rey  Eupator, sino con hepatorium, que quiere decir remedio contra el hígado, pero hay que reconocer que si tenemos que elegir, nos quedamos con la historia del rey, mucho más poética e interesante que eso de  “remedio para el hígado”. Cosas de las etimologías.

Siguiendo con la planta, sí está totalmente comprobado que los franceses empleaban la agrimonia en un preparado que denominaban allá por los siglos XV y XVI eau d´arquebusade, en castellano agua de arcabuzazo, y que se empleaba para curar las heridas producidas por disparos de arcabuz, una de las armas de fuego de la época, algo rudimentaria pero muy eficaz –su disparo no superaba el alcance de 50 metros, pero a menos de esa distancia atravesaba una armadura-. Esta facultad de curar heridas también se desprende de algunos de sus nombres comunes  como hierba de las heridas o hierba del podador.

El otro nombre que compone el de la especie agrimonia está relacionado con la palabra griega argemone -remedio para la mancha blanca de los ojos-, y es que los griegos ya conocían otra de las propiedades medicinales de la agrimonia. En la actualidad, los colirios a base de Agrimonia eupatoria son más eficaces contra la conjuntivitis que muchos de los fármacos con cortisona que se comercializan.

También se emplea en gargarismos para aclarar y dar consistencia a la voz -al parecer algunos cantantes profesionales la utilizan-, o para combatir dermatitis y reacciones alérgicas, por sus efectos similares a los de los corticoides. En definitiva, la agrimonia es una farmacia natural en sí misma.

Agrimonia eupatoria pertenece a la familia de las rosáceas,  se desarrolla en herbazales húmedos, incluso algo encharcados, en zonas principalmente montanas y hasta los 1.500 metros de altitud. Se distribuye por casi todo el hemisferio norte, con excepción de las zonas más frías. En la Península, la podemos encontrar dispersa por toda su geografía, siempre que se den las condiciones climáticas y de altitud adecuadas. Florece desde el mes de mayo hasta septiembre. ÁNGEL S. CRESPO  para GUADARRAMISTAS

Agrimonia eupatoria. Porte.

Agrimonia eupatoria. Porte.

La Estación Biológica del Ventorrillo

Cualquiera que haya circulado por la carretera M-601 en el tramo  que discurre entre el Puerto y el pueblo de Navacerrada, ha tenido que ver, aunque sea de refilón a través de la ventanilla de su vehículo, las instalaciones de la Estación Biológica del Ventorrillo.

El nombre parece indicarlo todo, estación biológica, y uno puede suponer que es un lugar donde se llevan a cabo estudios biológicos. Efectivamente es así, y no es poca cosa en un país al que le cuesta un mundo llevar a cabo estudios científicos y destinar dineros y edificios a semejantes fines. Lo que no nos podemos imaginar es que este lugar de apariencia modesta, situado en esa curva que los vehículos forzosamente han de  tomar con calma, fue en su momento uno de los lugares punteros en la investigación europea. Sí, de toda Europa y ubicado en la Sierra de Guadarrama, en España.

Edificio de la estación biológica.

Edificio de la estación biológica.

A principios del s. XX no existía lo que ahora llamamos el “I+D+I”, algo que designamos con abreviaturas, con la confianza casi irrespetuosa del que está muy acostumbrado a su trato cotidiano, y que quiere decir, Investigación más desarrollo más Innovación. Tampoco se hablaba de la marca España, ni de esas cosas vacuas de la actualidad que sirven para presumir, propias de los países de mil discursos y pocos recursos. Había entonces entusiasmo, confianza en que el futuro pasaba por la cultura, la ciencia y una labor bien hecha. Por desgracia, como tantas otras cosas, aquella realidad terminó con la fatídica guerra civil y sus nefastas consecuencias.

En la primera década del s. XX, todo aquello que la Institución Libre de Enseñanza, con Giner de los Ríos a la cabeza, había ido generando en torno a los más amplios aspectos de la cultura, tomó forma en el ámbito científico con la creación de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas. Se nombró director de este organismo, nada más y nada menos que a Don Santiago Ramón y Cajal. En 1911 se creó la Estación de Biología Alpina del Guadarrama, que construyó el edificio del Ventorrillo a finales de 1911.

Constaba por entonces El Ventorrillo con dos pisos, en los que además de laboratorios, microscopios, un observatorio meteorológico y un sismógrafo, los científicos tenían sus propias dependencias en las que podían pernoctar. Allí realizaron investigaciones y organizaron encuentros importantes  entomólogos como Ignacio Bolívar, García Mercet, Dusmet, Martínez de la Escalera o Rene Oberthur ; botánicos como Carlos Vicioso, Antonio Casares o Emilio Huguet; el geólogo Carlos Vidal Box, y en definitiva, una inacabable lista de científicos ilustres, españoles y europeos. Algunos de ellos pusieron  sus apellidos a los insectos y las plantas que observamos en nuestros campos, y a los que hoy recordamos cada vez que empleamos los complicados nombres científicos que la taxonomía emplea.

La guerra civil terminó con todo aquello. Ignacio Bolívar, que presidía la Junta, tuvo que exiliarse en México, se suprimió la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, y aquel centro del Ventorrillo que fue la admiración de los científicos europeos se acabó convirtiendo en 1939 en la residencia de verano del ministro franquista José Ibáñez Martín -no confundir con José Ibáñez Marín-.

El nuevo ministro de Educación tenía claras dos cosas: que El Ventorrillo era un lugar ideal para pasar el verano, tanto que además de convertirla en su residencia veraniega se construyó una piscina y una capilla; y  los derroteros que a partir de entonces iba a tomar la ciencia en nuestro país. Al respecto de esto último, recordamos un par de frases en lo que fue el discurso inaugural del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, organismo que sustituyó a la depuesta Junta, y de la que José Ibáñez Martín fue nombrado presidente. Decía así:

“…Queremos una ciencia católica. Liquidamos, por tanto, en esta hora, todas las herejías científicas que secaron y agostaron los cauces de nuestra genialidad nacional y nos sumieron en la atonía y la decadencia. […] Nuestra ciencia actual, en conexión con la que en los siglos pasados nos definió como nación y como imperio, quiere ser ante todo católica…”.

Actualmente, El Ventorrillo es una estación biológica de campo perteneciente al Museo Nacional de Ciencias Naturales, dependiente del CSIC, y trata de aproximarse a la esencia de lo que en su día fue. Podemos estar seguros de que las intenciones de los biólogos que en ella trabajan son ésas, lo que no sabemos es si en el espíritu de los gobernantes subyacen las ideas de la Institución Libre de Enseñanza o las del ministro veraneante José Ibáñez Martín. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

Brenthis hecate. Hechicera, mariposa hechicera

Brenthis hecate.

Brenthis hecate.

Brenthis hecate es una mariposa diurna, no muy abundante, que podemos localizar en zonas frescas de áreas montañosas. La distribución de la mariposa hechicera en la Península Ibérica se concentra en esos puntos serranos principalmente del norte, centro y este (Sistema Cantábrico, Sierra Nevada, Sierras de Cazorla y Segura, Montes Universales, Sierra de la Demanda, puntos de Soria, Huesca, así como en las Sierras de Guadarrama, Ayllón y Sierra del Rincón, éstas últimas en la provincias de Madrid y Guadalajara), con colonias localizadas y no muy numerosas.

Más allá de la Península, se encuentra en el este de Europa –Turquía, Grecia, República Checa, Eslovaquia, norte de Italia y sureste de Francia-.

Brenthis hecate, a la que comúnmente se denomina mariposa hechicera, tiene una única generación anual que vuela entre los meses de junio y julio. Las orugas hibernantes de esta mariposa, perteneciente a la familia Nymphalidae, se aliementan de plantas del género Filipendula y Dorycnium.

Su tamaño oscila entre los tres y cuatro centímetros de envergadura. En la Sierra de Guadarrama sus colonias se circunscriben a algunos enclaves del Valle del Lozoya y a las proximidades del Puerto de Cotos. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

Brenthis hecate. Hechicera.

Brenthis hecate. Hechicera.