Leptidea sinapis, blanca esbelta

Leptidea sinapis.

Leptidea sinapis.

La mariposa Leptidea sinapis, blanca esbelta, pertenece a la familia de los piéridos. Aunque se encuentra distribuida por toda la Península Ibérica no es una mariposa tan fácil de ver como algunos de sus congéneres. Tal vez ello sea debido a su forma lenta y tímida de volar, siempre muy cerca del suelo y en lugares herbosos y con maleza donde pasa desapercibida. Además, su mayor actividad la desarrolla preferentemente por la tarde, cuando la incidencia del sol es menor, al contrario que otras mariposas diurnas que se muestran especialmente activas cuando el sol más calienta.

Tienen gusto por libar sales minerales de las bostas o excrementos del ganado bovino y caballar, momento en el que se concentran en la tarea y es más fácil observarlas.

En la Península vuela en dos generaciones sucesivas entre los meses de mayo  y agosto. La primera generación ocupa el período comprendido entre mayo y junio, y la segunda, entre julio y agosto. En el centro y norte de Europa solamente se da una generación anual.

Las hembras depositan sus huevos en el envés de las hojas de su plantas nutricias, leguminosas de los géneros Lathyrus, Vicia y Lotus, que se encuentran situadas en zonas frescas y algo sombreadas. Las orugas pasan el invierno como pupa, adheridas a los tallos de las plantas y ocultas entre la vegetación reseca que les sirve de cobertura. En el caso de haber dos generaciones, lo que ocurre en el sur de Europa, incluida la Península Ibérica, las orugas que hibernan como pupa son las que resultan de las puestas de la segunda generación anual, que serán, a su vez, los adultos de la primera generación del siguiente año. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

Culiseta longiareolata, mosquito

Culiseta longiareolata.

Culiseta longiareolata.

No todas las especies del género Culiseta pican al hombre. Algunas especies solamente pican a los reptiles o a las aves. Culiseta longiareolata está especializada en las aves y en muy raras ocasiones pica al ser humano, aunque también lo hace. Por supuesto, hay especies que se han especializado en la sangre de los mamíferos y esas son las que hay que temer como Culiseta annulata.

El género Culiseta forma parte del orden de los dípteros –Diptera- y está integrado por diferentes especies de mosquitos en la amplia familia Culicidae. Algunas de estas especies tienen la odiosa necesidad de absorber sangre, sin reparar en si la víctima es humana o no.

Son las hembras las que necesitan de la sangre para poder llevar a cabo su ciclo reproductivo. Para ello emplean su larga y puntiaguda probóscide, que a forma de estilete penetra en la piel. En el momento de picar segregan una sustancia que cumple dos funciones: la primera es anestesiar la zona, de modo que el individuo afectado no sienta dolor y no perciba que está siendo picado; y la segunda, impedir la coagulación de la sangre, para que ésta fluya y sea fácil y rápidamente absorbida, -cuanto menor sea el tiempo que tarde en picar, menor será la posibilidad de ser descubierta-. Precisamente es la reacción alérgica a esta sustancia la que nos produce el posterior picor y la erupción cutánea. Algunas personas no manifiestan reacción, o la sufren de forma muy ligera, y es por lo que creen que los mosquitos –o mosquitas- no les pican. Lo cierto es que los mosquitos nos pican a todos, aunque parece que las mujeres, y en ciertos momentos del ciclo hormonal, son más atractivas para las hembras de mosquito, debido a la presencia en su sangre de hormonas y elementos más útiles para los fines reproductores del insecto.

Los machos de mosquito se alimentan de néctar y otras sustancias, aunque eso no les libra de ser aplastados o fumigados, y se diferencian de las hembras por el penacho plumoso que tienen en su cabeza.

Los mosquitos del género Culiseta tienen una peculiar forma de posarse, lo hacen con el cuerpo ligeramente arqueado pero en paralelo a la superficie. En cambio, los temidos mosquitos del género Anopheles, algunas de cuyas especies transmiten la malaria, se posan con el cuerpo totalmente inclinado.

Las larvas de los mosquitos necesitan del medio acuático para desarrollarse, así como unas temperaturas altas y estables.

Algunos peces son voraces consumidores de larvas de mosquito, como la gambusia Gambusia holbrooki, un pez que se introdujo en 1921 en las lagunas españolas para combatir plagas de mosquito. No contenta con las lagunas, la gambusia ha ido invadiendo también los ríos. Cosas que ocurren con las especies alóctonas que el ser humano introduce en hábitats que no son los propios. Sin embargo, otras especies animales como la notonecta, un insecto hemíptero que vive en charcas y aguas remansadas, es uno de los más eficaces depredadores de larvas de mosquito, concretamente devora eficazmente las de Culiseta longiaerolata. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

Curculio elephas Balanino

© ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO. Curculio elephas. Balanino.

© ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO. Curculio elephas. Balanino.

Curculio elephas, también conocido como balanino o gorgojo de las bellotas, utiliza este fruto para depositar sus huevos.

Este ser con pinta de extraterrestre es un gorgojo perteneciente al orden de los coleópteros –entre los que se encuentran los escarabajos-, y a la familia de los curculiónidos.

Los insectos son los animales más numerosos del planeta Tierra y, dentro de ellos, los coleópteros. En el orden de los coleópteros ganan por mayoría los gorgojos, la familia más numerosa del reino animal, con más de 50.000 especies conocidas.

Curculio elephas recibe el nombre común de balanino o gorgojo de las bellotas y no solo utiliza las bellotas para depositar sus huevos, sino también para  dar cobijo y alimentación a sus larvas.

Destaca, en el aspecto de Curculio elephas, su larga trompa, que la hembra emplea en verano para perforar la bellota en la que pondrá sus huevos. Después, la larva vive en el interior del fruto, no solo de la encina, sino también del quejigo, roble, alcornoque y coscoja, durante todo el tiempo que la bellota permanece prendida del árbol. Cuando el fruto cae al suelo, el pequeño balanino, que ya se ha desarrollado parcialmente en el interior alimentándose del nutritivo manjar, ensancha el tamaño del agujero por el que la hembra introdujo el huevo y sale al exterior. Allí, en el suelo, se entierra y permanece oculto durante el invierno terminando su fase de metamorfosis. En el siguiente verano sale al exterior formado como un adulto de Curculio elephas y dispuesto a perpetuar la especie.

Por supuesto, este gorgojo de simpático aspecto, no parece tan amable a quienes se dedican a la bellota como modo de vida. Parece que los árboles afectados por Curculio elephas presentan un daño añadido conocido como “melaza” o “melosillo”, una secreción azucarada de las bellotas que las hace caer prematuramente y que además atrae a otros parásitos y hongos. Y es que la mamá balanina sabe bien donde perfora. Como todos hemos visto, muchas bellotas no caen del árbol cuando llega el otoño, algunas se quedan prendidas,  sin desprenderse de esa especie de tapa o cúpula que a modo de sombrerillo acoge a la bellota. Y eso es algo que la hembra de Curculio elephas no puede permitir, ya que si la bellota no cae, su larva no puede enterrarse en el suelo. Por ello perfora la bellota en un punto muy concreto que hace que ésta pierda savia y se contraiga lo suficiente para asegurar el desprendimiento del sombrerillo o cúpula, así como su caída prematura al suelo para garantizar la subsistencia de su larva.

La caída prematura de bellotas afectadas por Curculio elephas puede provocar daños intestinales a los animales que se alimentan de ellas en las dehesas, no por la presencia de la larva, sino por la falta de madurez que las hace poco digeribles. Sin embargo, ese consumo por parte de los animales es un medio de control biológico de las plagas, ya que al consumir la bellota antes de que la larva se entierre en el suelo se corta el ciclo biológico.

Curculio elephas está presente por toda la Penínusla Ibérica, lógicamente en aquellos lugares donde existan las fagáceas, árboles productores de bellotas. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

Aglaope infausta. Oruga de piñón, orugueta, royega

Aglaope infausta, también conocida como oruga de piñón, orugueta o royega es el nombre de este lepidóptero perteneciente la familia Zygaenidae.

Aglaope infausta.

Aglaope infausta.

A pesar de su bonito aspecto y color, puede constituir una plaga para frutales y otras especies vegetales. Especialmente dañado puede resultar el majuelo Crataegus monogyna, especie que algunos años puede resultar gravemente defoliada, aunque también afectan a los endrinos Prunus spinosa o a los serbales Sorbus aria. Entre los frutales prefieren almendros, cerezos, albaricoqueros, melocotoneros, manzanos o perales.

Las larvas de Aglaope infausta viven prácticamente todo el año refugiadas en estructuras de seda y ocultas entre la corteza y fisuras de los árboles que parasitan. Cuando el árbol empieza a echar sus hojas las pequeñas larvas emergen y vorazmente dan cuenta de las hojas, a las que solamente dejan el esqueleto de sus nerviaturas.

Una vez alimentadas, las larvas inician su transformación enterradas en el suelo en un capullo de seda, de donde emergerán como adultas a comienzos de julio. Su vida como mariposas adultas es muy corta, apenas unos días hasta comienzos de agosto. Durante ese tiempo, la única tarea de Aglaope infausta es reproducirse, y es cuando las podemos ver sobre las ramas de las plantas que constituyen su alimento, concentradas en sus tareas reproductivas.

Las hembras fecundadas hacen sus puestas de huevos, entre 200 y 400 cada una, en las resquebrajaduras y fisuras de los árboles, donde comenzará el nuevo ciclo de este vistoso lepidóptero de infausto nombre.

Su distribución es amplia, prácticamente por toda la Península Ibérica salvo la región noroccidental y la franja cantábrica.

En la actualidad el control de las plagas de Aglaope infausta en los frutales se realiza con insecticidas, que han sustituido al descortezado invernal de los árboles con el que se destruían los nidos de larvas, y a la aplicación en los troncos de una mezcla de alquitrán y cal. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

A. infausta.

A. infausta.

Pisaura mirabilis

 

Pisaura mirabilis protegiendo su ooteca.

Pisaura mirabilis protegiendo su ooteca.

 

Pisaura mirabilis pertenece a la familia Pisauridae, una familia que comprende más de 500 especies conocidas en todo el mundo. Los pisáuridos viven en el suelo y sobre las hojas de las plantas. Algunas especies están adaptadas a caminar sobre la superficie del agua, gracias a unos pequeños pelillos que les permiten flotar.

Se las denomina arañas lobo, aunque realmente las conocidas comúnmente como arañas lobo pertenecen a la familia de los licósidos, Lycosidae. Ambas tienen en común la misma forma de cazar; no utilizan telas, sino que capturan a sus presas persiguiéndolas, saltando sobre ellas y atrapándolas con su patas delanteras.

Lo más curioso de Pisaura mirabilis es el cortejo nupcial que organizan los machos. Las hembras tienen una longitud de 1,5 cm y son algo más grandes y fuertes que los machos. Ante la posibilidad de no ser bien recibido por la hembra, el macho captura un insecto, lo envuelve en un capullo de seda y acude a “presentarse” ante ella ofreciéndole el obsequio. Si la hembra rechaza el regalo el macho lo intenta con otra hembra, y si finalmente no consigue ser aceptado por ninguna, se come el regalo. Si la hembra acepta el apetitoso insecto envuelto en seda, el macho copulará con ella mientras ella lo come. De esta forma, el macho consigue que la hembra esté entretenida durante las horas que dura el apareamiento, y tenga sus peligrosos quelíceros dedicados al alimento y alejados de él.

La hembra de Pisaura mirabilis depositará los huevos en un pequeño capullo móvil –ooteca- que transporta entre sus quelíceros, o lo que es lo mismo, entre sus “colmillos” durante un par de semanas. Antes de la eclosión de las crías, construye una especie de capucha o carpa de seda donde dejará anclado el capullo. Al nacer, las pequeñas arañitas tienen un cobijo bajo esa capucha de seda que su madre estará vigilando permanentemente, hasta que se valgan por sí mismas e inicien su vida independiente.

Pisaura mirabilis puede observarse frecuentemente en márgenes boscosos, quieta sobre las plantas y con las patas delanteras extendidas a la espera de alguna presa, preferentemente moscas. Su actividad se desarrolla entre los meses de mayo y agosto. Se alimenta de moscas, pero también de saltamontes y otros pequeños insectos. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

Pisaura mirabilis.

Pisaura mirabilis.

Pisaura mirabilis esperando alguna presa.

Pisaura mirabilis esperando alguna presa.

Oryctes nasicornis. Escarabajo rinoceronte, escarabajo rinoceronte europeo

 

Escarabajo rinoceronte.

Escarabajo rinoceronte. © Ángel Sánchez Crespo

El escarabajo rinoceronte Oryctes nasicornis es junto a otro coleóptero conocido como ciervo volante, Lucanus cervus, el escarabajo más grande de Europa.

Es un insecto absolutamente inofensivo, a pesar de su tamaño –puede alcanzar los 6 cm de longitud- y su aspecto fiero -los machos presentan una especie de cuerno que recuerda enormemente al de los rinocerontes-.

Por no hacer daño, no lo hace ni a la madera de la que se alimenta, ya que las larvas, con aspecto de gusano de gran tamaño, se desarrollan durante años en raíces y tocones muertos, así como restos de madera en descomposición. En estado adulto su vida es muy corta, de apenas unos meses, y está dedicada a la reproducción. En ese período de madurez, el escarabajo rinoceronte europeo no se alimenta o lo hace ocasionalmente libando savia de los troncos de algunos árboles. Sus vuelos son potentes y para llevarlos a cabo necesita un gran desgaste energético, habida cuenta de su tamaño.

Por desgracia para este impresionante coleóptero, tiene tendencia a volar alrededor de farolas y fuentes de luz, por lo que acaba cayendo al suelo y pereciendo si finalmente no puede remontar el vuelo o es presa de algún depredador. Más triste es su fin si la causa de su muerte es un pisotón humano, algo que no hay que descartar cuando el hombre ignorante se topa con seres de aspecto “raro”.

Además de los depredadores habituales, como zorros, rapaces nocturnas y reptiles, las larvas del escarabajo rinoceronte son parasitadas por una especie de himenóptero, Scolia flavifrons, una avispa de tamaño gigante, acorde al que posee nuestro protagonista.

Los machos de estos coleópteros de la familia Dynastinae presentan una protuberancia en la parte frontal de su cabeza, un cuerno que emplean para escarbar en la tierra y ocultarse de sus enemigos, así como para luchar entre ellos buscando la atención de las hembras. Las luchas solamente pretenden voltear al contrario y demostrar la superioridad del más fuerte.

De estos escarabajos se dice que son capaces de mover el equivalente a 800 veces su peso, y están incluidos entre los animales más fuertes del planeta, ocupando el primer puesto en algunas de esas listas clasificatorias que a los humanos tanto nos gusta elaborar.

Oryctes nasicornis necesita, como otras especies de coleópteros, de la madera muerta. Por ello es importante un equilibrio en la limpieza y desbroce de los bosques. La presencia de troncos muertos, tocones, raíces podridas o frutos en descomposición es esencial para la vida de muchos seres, algunos de ellos no muy populares o desapercibidos a nuestro interés, pero tan importantes para nuestra biodiversidad como lo son las especies de aves o mamíferos que todos tenemos presentes. ÁNGEL S. CRESPO  para GUADARRAMISTAS

Brenthis hecate. Hechicera, mariposa hechicera

Brenthis hecate.

Brenthis hecate.

Brenthis hecate es una mariposa diurna, no muy abundante, que podemos localizar en zonas frescas de áreas montañosas. La distribución de la mariposa hechicera en la Península Ibérica se concentra en esos puntos serranos principalmente del norte, centro y este (Sistema Cantábrico, Sierra Nevada, Sierras de Cazorla y Segura, Montes Universales, Sierra de la Demanda, puntos de Soria, Huesca, así como en las Sierras de Guadarrama, Ayllón y Sierra del Rincón, éstas últimas en la provincias de Madrid y Guadalajara), con colonias localizadas y no muy numerosas.

Más allá de la Península, se encuentra en el este de Europa –Turquía, Grecia, República Checa, Eslovaquia, norte de Italia y sureste de Francia-.

Brenthis hecate, a la que comúnmente se denomina mariposa hechicera, tiene una única generación anual que vuela entre los meses de junio y julio. Las orugas hibernantes de esta mariposa, perteneciente a la familia Nymphalidae, se aliementan de plantas del género Filipendula y Dorycnium.

Su tamaño oscila entre los tres y cuatro centímetros de envergadura. En la Sierra de Guadarrama sus colonias se circunscriben a algunos enclaves del Valle del Lozoya y a las proximidades del Puerto de Cotos. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

Brenthis hecate. Hechicera.

Brenthis hecate. Hechicera.

Xylocopa sp. Abejorro carpintero, abejorro azul

 

Xylocopa.

Xylocopa.

El género Xylocopa comprende distintas especies de himenópteros difíciles de diferenciar. Es común verlos entre las flores ensimismados en la recolección de polen y néctar. Los abejorros carpinteros o abejorros azules, como se les denomina comúnmente, poseen un vuelo potente y ruidoso, y no dudan en sobrevolar a nuestro alrededor o incluso intimidarnos si les resultamos molestos, a lo que ayuda el tamaño de su cuerpo, entre 2 y 3 cm, y su envergadura alar cercana a los 5 cm.

Una de las preguntas más habituales que solemos hacernos es si la xylocopa o abejorro carpintero pica. La respuesta es que las hembras tienen aguijón y, por supuesto, pueden emplearlo, pero realmente son pacíficas, muy pacíficas si las comparamos con las avispas comunes de las que son parientes y que no dudan en picar ante la mínima molestia. Por lo general, su aspecto grande y su zumbido son suficientes para disuadirnos y alejarnos, así que a no ser que capturemos alguna hembra con la mano, será muy raro que usen su aguijón contra nosotros.

Las xylocopas hacen sus nidos en la madera, pero no se alimentan de ella como mucha gente cree. Los restos de madera que se encuentran cerca de los nidos de xylocopa son el resultado de la excavación que practican con sus mandíbulas para elaborar galerías. En éstas depositan sus huevos, no muchos,  y almacenan el polen y el néctar para sus larvas que pueden tener 3 cm de longitud.

Las xylocopas son consideradas solitarias, es decir, no forman colmenas o enjambres como otros himenópteros, aunque los nidos de las diferentes hembras sí pueden estar muy cerca unos de otros.

En algunas especies del género Xylocopa la madre convive con las hijas y llegan a distribuirse el trabajo, unas vigilan y cuidan del nido, mientras que otras acuden a conseguir alimento, pero nunca llega a ser una estructura tan organizada como la de las abejas o avispas sociales.

Los machos del abejorro carpintero suelen tener los ojos más grandes que las hembras, algo fundamental en su constante labor de vigilancia y observación de las hembras, a las que persiguen para la cópula.

En muchas casos, las xylocopas o abejorros carpinteros deciden instalar su nido en alguna construcción humana de madera. Esta decisión, que puede inquietarnos en principio, no reviste gravedad alguna. En primer lugar porque las xylocopas no crean enjambres, así que no hay peligro de que lleguen a crear una gran colonia, y en segundo lugar, porque no se alimentan de madera y sus túneles son muy superficiales, de modo que nunca llegan a poner en peligro la resistencia de la construcción.

Una de las especies del género más comunes en nuestros campos es Xylocopa violacea, caracterizada por el tono violáceo o azulado de su cuerpo y alas, que reflejan unas bonitas irisaciones. Al igual que el resto de sus parientes del género son grandes polinizadoras. Las podemos encontrar distribuidas por toda la Península Ibérica, en cualquier lugar donde haya flores de las que puedan obtener el preciado alimento para sus larvas. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

Xylocopa sp.

Xylocopa sp.

Anisoplia baetica y su gusto por las gramíneas

 

Anisoplia baetica de tres en tres.

Anisoplia baetica de tres en tres.

 

Estos pequeños coleópteros pertenecientes a los rutélidos son visibles hacia el final de la primavera y comienzos del verano. Las larvas de Anisoplia baetica se desarrollan alimentándose de raíces y materia vegetal, y en estado adulto es común ver ejemplares entre las hierbas, especialmente entre las gramíneas silvestres de las que se alimentan.

En España, Anisoplia baetica no  causa daños relevantes a la agricultura, sin embargo una especie del mismo género, Anisoplia austriaca, es una auténtica plaga en los campos de trigo, cebada y centeno de las estepas del este de Europa.

En Rusia se viene empleando como insecticida biológico el hongo Metarhizium anisopliae, cuyas esporas se rocían en los campos de cultivo. Las esporas de este hongo se pegan al cuerpo del insecto y empiezan a generar micelios –similares a las raíces de las plantas- que se introducen dentro del animal y lo matan. Al cabo de unos días, el insecto aparece cubierto de una especie de “moho” verde que es el hongo adulto. Al parecer, el hongo es inofensivo para el ser humano, pero dado que existe en forma natural en la mayoría de los suelos del mundo, se necesita tratarlo y generar cepas alteradas para vencer la inmunidad al hongo natural que los insectos han ido generando. Imaginamos que esas cepas también serán inofensivas para el ser humano, porque ver el aspecto de los insectos muertos atacados por el hongo da bastante miedo. ÁNGEL S. CRESPO

Anisoplia baetica.

Anisoplia baetica.

Molobratia teutonus, una mosca “muy carnívora”

 

Molobratia teutonus.

Molobratia teutonus.

Molobratia teutonus. Mosca asesina, asílido

 

Os presentamos a un impresionante insecto de poco más de 2 cm, que pertenece al orden de los dípteros –moscas, mosquitos, tábanos, etc-. Se llama Molobratia teutonus  y su alimento lo constituyen otros insectos a los que da caza con su poderoso vuelo y sus patas espinosas. Para ello aguarda posado en alguna hoja o rama a la espera de que su víctima pase cerca. En ese instante, con un rápido vuelo captura a su presa y procede a clavarle su trompa succionadora, absorbiendo sus jugos internos. A veces es posible ver a este díptero alimentándose colgado de una pata en alguna pequeña rama y empleando el resto de su cuerpo para sujetar a su víctima.

Molobratia teutonus forma parte de las denominadas moscas asesinas o asílidos que son absolutamente inofensivas para el ser humano, a pesar de su tamaño y aspecto. ÁNGEL S. CRESPO para GUADARRAMISTAS

M. teutonus con sus patas abiertas, esperando el paso de alguna presa.

M. teutonus con sus patas abiertas, esperando el paso de alguna presa.