Ciconia ciconia (Cigüeña blanca)

Población de Ciconia ciconia sobre un tejado.

Población de Ciconia ciconia sobre un tejado.

 

La cigüeña blanca o común es una especie migratoria, aunque parcialmente, ya que cada año son más los individuos que permanecen en la Península Ibérica. No obstante, en el área de las poblaciones cercanas a nuestra Sierra, la gran mayoría de los ejemplares están presentes desde enero a agosto.

 

Con una altura de entre 1 y 1,5 metros y una envergadura alar de casi 2 metros, llegan a pesar 5 Kg. Las parejas, que son fieles toda su vida, suelen utilizar el mismo nido cada año, de tal modo que cada vez va adquiriendo mayor porte y peso alcanzando los 500Kg.

 

La puesta de entre 3 y 5 huevos se efectúa en el período de abril a  mayo, y los dos miembros de la pareja se alternan incubándolos durante 30 días. Los “cigoñinos” volarán dos meses después de salir del cascarón.

 

La cigüeña se alimenta de roedores, insectos, anfibios, reptiles y también de basura, siendo frecuente verla en vertederos. Prefiere zonas húmedas, dehesas ganaderas y rechaza la alta montaña.

 

Inconfundible su “crotoreo”, sonido que emiten a la vez que echan la cabeza hacia atrás y que les sirve para comunicarse.

 

Está presente en la mayoría de los pueblos serranos, donde utilizan campanarios,  tejados, postes y torretas de tendido eléctrico para construir sus nidos. Es fácil ver grandes concentraciones de ellas en dehesas y prados húmedos construyendo sus nidos sobre los árboles, con preferencia por los fresnos desmochados. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO  para GUADARRAMISTAS

 

Cigüeña común. Ciconia ciconia.

Cigüeña común. Ciconia ciconia.

 

 

Trepador azul (Sitta europaea)

Trepador azul.

Trepador azul.

Común en nuestros bosques, particularmente abundante en los de pino silvestre, el trepador azul es una pequeño pajarillo del orden passeriforme, que apenas alcanza los 15 cm y un peso de unos 20 gramos.

 

Es asombroso ver como se mueve por los troncos, sube, baja, gira alrededor de ellos, desciende al suelo y vuelve a subir a otro tronco. Esa habilidad también le permite ocultarse de nosotros. Según damos vueltas alrededor del tronco para observarlo el trepador las va dando simultáneamente para esconderse.

 

Sus afiladas uñas y poderosas patas le permiten desplazarse por los troncos sin necesidad de usar el pico o la cola. Se alimenta de insectos y semillas que en sus viajes interminables por los árboles va encontrando.

 

Aprovecha los nidos de los pájaros carpinteros haciendo en ellos una pequeña reforma. Como el agujero que hace el carpintero en el tronco es demasiado grande, lo estrecha con barro para ajustarlo a su tamaño y evitar que se cuelen intrusos. Una vez acondicionado el nido,  la hembra incuba entre 6 y 10 huevos durante 15 días. Los pollos tardan unas cuatro semanas en volar. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS

 

El pregonero del bosque

El arrendajo en su hábitat naturalUna de las aves que suelen acompañarme en los paseos por el bosque es el arrendajo Garrulus glandarius. Similar en tamaño a la urraca, algo más pequeño y estilizado, es un córvido con un plumaje muy vistoso. Se caracteriza por sus sonoros y estridentes graznidos de alerta, que en más de una ocasión sobrecogen, no en vano hay quien le llama el “pregonero del bosque”. Especialmente llamativa es su manía obsesiva por esconder bellotas entre los huecos de los árboles y en el suelo, estrategia que emplean para mantener a salvo una buena despensa de alimento cuando los insectos del verano dejan de existir. Por suerte para la propagación de la planta, el arrendajo olvida con facilidad el lugar donde escondió su botín, o simplemente no lo necesita.

Otro comportamiento que llama la atención en este animal es la relación que mantiene con las homigas rojas Formica rufa. Estas hormigas, habitantes del pinar, por donde se mueve como pez en el agua el arrendajo, construyen hormigueros que llegan a alcanzar una altura de un metro y de metro y medio de diámetro. Justo encima del hormiguero el arrendajo se sitúa y ahueca sus alas, esperando ser bombardeado por el ácido fórmico que esta especie de hormigas lanza con fuerza para defenderse. Parece ser que el ácido fórmico sirve de desinfectante y potente limpiador para el plumaje.