La Boca del Asno

 

Pradera de Navalhorno en Valsaín

Pradera de Navalhorno en Valsaín

En la pedanía de Valsaín, perteneciente al municipio de San Ildefonso (Segovia), junto al río Eresma, se encuentra este hermoso paraje conocido como “Boca del Asno”, un entorno mágico y rebosante de Naturaleza, cruce de caminos desde donde pueden seguirse diferentes senderos.

 

Vista desde La Boca del Asno

Vista desde La Boca del Asno

Siempre he tenido curiosidad por saber el origen del nombre Boca del Asno, y consultando por aquí y por allá he leído dos versiones. La primera dice que recibe el nombre de un bolo de granito con forma de cabeza de asno que hay en el margen izquierdo del Eresma. La otra versión, que me gusta más, pero no sé si es más cierta, se remonta al s. XIX. Al parecer, se celebraba en el paraje la elección de un nuevo alcalde algo parco en palabras al que los vecinos animaron a hacer un pequeño dicurso. Mientras se decidía y arrancaba a hablar, cosa que le costaba bastante, un asno soltó un estruendoso rebuzno que provocó el jolgorio generalizado de vecinos y del propio alcalde. No sabemos si será o no cierto pero el caso es que hay otros parajes conocidos como “Boca del asno”, uno de ellos en Antequera (Málaga) por lo que imagino más cierta la primera explicación.

Algunas cosas curiosas sobre Valsaín las podéis encontrar en Crónicas Gabarreras y  muchas cosas sobre su flora y fauna en la web de Honorio Iglesias Montes de Valsaín. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS

 

Pedanía de Valsaín

Pedanía de Valsaín

Lanzamiento de tarántulas

Aeulurillus sp. (salticido)

Aeulurillus sp. (salticido)

El lanzamiento de tarántulas como arma biológica ya se practicaba allá por el siglo III a.C. El general Pirro de la ciudad de Epiro, famoso combatiente contra el asedio romano, lanzaba tarántulas a los enemigos romanos sin causar con ello baja alguna -se desconoce el efecto psicológico que ello causaba-. Lo extraño es que ni a él ni a sus soldados las tarántulas les causaban daño.  Su destino final es bastante  curioso, ya que después de toda una vida tratando con las “peligrosas” tarántulas, fue una teja lanzada por una anciana en la ciudad de Argos la que le causó la muerte, al aprovechar sus enemigos su vulnerable estado de inconsciencia para asesinarlo.

Desde siempre, los arácnidos han generado un miedo ancestral en los humanos. Tal vez por su forma y movimientos,  por sus numerosos ojos que les dan un aspecto extraterrestre y por la forma de capturar a sus presas y alimentarse de ellas. Sin embargo, son muy pocas las que pueden causarnos daño, y siempre será de forma accidental, por indebida manipulación –porque no es necesario tocarlas-, o porque accidentalmente las apresemos con nuestro cuerpo y reaccionen defendiéndose. Aún así, el daño que nos causan es inferior al que produce una abeja, y sus venenos son tan inocentes con nosotros que no es necesario ni tratamiento.

 

Por nuestra sierra podemos encontrar multitud de especies y no todas fabrican telas “de araña”, como los lycosidos (arañas lobo), los saltícidos (arañas saltadoras) o los tomísidos (arañas cangrejo). Por ejemplo, la araña lobo o tarántula Lycosa tarantula que también se encuentra en la Sierra de Guadarrama, captura a sus presas abalanzándose sobre ellas. Se trata de una araña grande, de unos 3 cm e inofensiva para el ser humano. Habita en madrigueras excavadas en el suelo y caza de noche. Algunas veces se pueden ver a la luz del día, como el ejemplar de la foto. Tienen una magnífica visión, corren velozmente e incluso saltan en su huida. Otra cosa es su mala fama que, como casi siempre, se debe a la ignorancia humana.

El nombre “tarántula” proviene de la ciudad italiana de Tarento, en la región de Plugia, donde son habituales los lycosidos, del mismo modo que son habituales en casi todas las regiones del sur de Europa como España o Grecia. La falsa creencia de que la picadura de la tarántula podía provocar la muerte y que los síntomas se combatían con un agitado baile que toma su nombre de la tarántula, “ la tarantella”, obviamente es una superstición, costumbre o folclore. Más peligrosa es la pequeña Loxosceles rufescens, que no es una tarántula y que sí puede causar problemas serios en caso de que accidentalmente y casi siempre por manipularla nos picase. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS

 

Xysticus sp.(tomisido)

Xysticus sp.(tomisido)

Lycosa tarantula

Lycosa tarantula

El Refugio Zabala


 

Refugio Zabala

Refugio Zabala

Si en vuestros paseos por la Sierra de Guadarrama habéis llegado hasta la Laguna Grande de Peñalara, habréis podido observar la pequeña construcción que sobre la misma se levanta, a unos 2.100 metros. Se trata del Refugio Zabala.

Se construyó en 1927 en honor a uno de los primeros montañeros españoles, José Fernández Zabala, fallecido en 1923 y uno de los pioneros en el gusto por descubrir la belleza de nuestra sierra y  la de muchas otras montañas de la geografía española.

Zabala, madrileño, de profesión tipógrafo, fue fundador de la Real Sociedad Española de Alpinismo Peñalara y activo socio del Club Alpino Español. Tras su fallecimiento en 1923 se creó la Peña Zabala que a través de donaciones consiguió la construcción del refugio, encargada al arquitecto Delgado Úbeda, el mismo arquitecto que construyó sobre el Balneario de Panticosa, en el Ibón de Respomuso, otro refugio idéntico al Zabala.

Actualmente la mitad del Refugio Zabala conserva sus funciones de refugio –no guardado-, con capacidad para tres o cuatro personas un poco apretadas. La otra mitad de la construcción se ocupa por una pequeña estación meteorológica, cuyos datos se pueden consultar a través de Internet. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS

Plebejus argus (Niña)

Se trata de un pequeño licénido que no alcanza los tres centímetros de envergadura. La podemos ver volar en nuestra sierra entre los meses de Junio y Julio en zonas húmedas y floridas. Sus orugas se alimentan de retamas Cistus sp, Cytisus sp y brezos Erica sp., entre otras plantas. Resulta difícil diferenciarla de Plebejus idas, otra especie que también habita en la Sierra de Guadarrama, más escasa y localizada que Plebejus argus.

P. argus anverso-macho

P. argus anverso-macho

Plebejus argus

Plebejus argus

Onychogomphus uncatus

O. uncatus sobre piedra

O. uncatus sobre piedra

Las pinzas del final del abdomen son características en el macho de esta preciosa especie y en otras del mismo genero como O. forcipatus, también presente en nuestra Sierra de Guadarrama.

Lo podemos encontrar en ríos y arroyos de montaña a diferentes altitudes. Suelen posarse sobre piedras, aunque no es extraño verlos también sobre la vegetación cercana al agua.

Onychogomphus uncatus

Onychogomphus uncatus

Callopteryx virgo

C. virgo hembra.

C. virgo hembra.

Es uno de los más vistosos y frecuentes caballitos del diablo que podemos encontrar en casi todos nuestros ríos y arroyos. Les gusta cazar mosquitos y otros pequeños insectos en las zonas semisombreadas. Sus alas y su cuerpo reflejan hermosas irisaciones metálicas. Otro regalo de la Naturaleza.

 

 

C. virgo macho

C. virgo macho