El ombligo de Venus, Umbilicus rupestris, es una de las pocas plantitas que se pueden ver todo el año, incluso en estos meses fríos. Sus hojas con capacidad para almacenar agua son carnosas y brillantes. Crecen al abrigo de las rocas y muros aprovechando las pequeñas cantidades de sustrato existente entre las grietas. En este período invernal, todavía sin sus flores, resultan un anticipo de la fructífera primavera cada vez más cercana.

Ombligo de Venus
Según el Discórides renovado de Pio Font Quer, Hipócrates recomendaba comer sus hojas para procrear hijos varones.(No hay constancia de la efectividad de tal uso en el pasado, ni explicación en la actualidad a tal necesidad). Lo que si parece más efectivo es su empleo para calmar quemaduras, ya que las hojas desprovistas de su cutícula ofrecen una superficie acuosa, limpia y fresca. En cualquier caso, dejemos a la planta en su sitio porque en las farmacias ya hay otros remedios más eficaces. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS
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