La pudrición blanca de Phellinus pini

Phellinus pini

Phellinus pini


Este hongo ataca a uno de los componentes de la madera, la lignina, sustancia que proporciona a la madera su color. La zona dañada adquiere un tono blanquecino y una textura suave. Al alterarse las propiedades del color y consistencia de la zona afectada, el árbol resulta inservible para ser empleado en la fabricación de muebles y otros fines comerciales. La “pudrición blanca”, que es como se denomina a la enfermedad causada por este hongo, afecta a algunos ejemplares de pino silvestre Pinus sylvestris, el pino más común de la Sierra de Guadarrama. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS

Amanita rubescens

Amanita rubescens.

Amanita rubescens.

Esta seta es especialmente abundante en los pinares. Su distribución abarca la zona norte de la Península, la mitad oeste y el Sistema Ibérico. En la Sierra de Guadarrama la podemos encontrar en los bosques de pino silvestre. Las laminillas y las heridas que se producen en el sombrero y pie adquiren un tono rojizo, vinoso. Amanita rubescens es una seta poco conocida y sin embargo es buen comestible, aunque no debe consumirse cruda. Su uso culinario se circunscribe al País Vasco, en particular a la población de Galdakao. Algunas empresas estudian su comercialización. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS

 

Amanita caesarea (Amanita de los césares)

 

Amanita caesarea. Foto de Fungipedia.

Amanita caesarea. Foto de Fungipedia.

Considerada por muchos como la mejor seta comestible y por tanto, una de las más buscadas y apreciadas, su área de distribución se encuentra preferentemente en la mitad occidental de la Península. Amanita caesarea no es especiamente abundante en la Sierra de Guadarrama, pero es posible encontrarla en los encinares Quercus ilex subs. ballota y en los bosques de roble melojo Quercus pyrenaica.

Son especialmente buenos los años en que se producen lluvias a finales del verano, tormentas en el mes de agosto y primeras lluvias otoñales de septiembre, apareciendo los ejemplares a lo largo del mes de octubre y hasta noviembre si las temperaturas no descienden en exceso. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS

Champiñón silvestre, hongo (Agaricus campestris)


Foto de Agaricus campestris (Compartodromo).

Foto de Agaricus campestris (Compartodromo).

 

Característico de prados húmedos bien abonados por la presencia de ganado, Agaricus campestris es uno de los primeros en aparecer tras las lluvias. El sombrero es blanco y las laminillas de un bonito color rosado. Según se desarrolla, las laminillas se vuelven de color marrón y finalmente negras. Para su consumo es aconsejable que las láminas sean rosadas. No confundirlo con otro tipo de hongos blancos muy similares pero con láminas blancas o con Agaricus xanthodermus que es tóxico. Esta especie tóxica se reconoce fácilmente porque en el momento en que tocamos su sombrero o pie, adquiere un color amarillento. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS

Peligro de muerte, no ingerir

 

 

Amanita muscaria.

Amanita muscaria.

 

Por suerte, la gran mayoría de las setas que encontramos en nuestra sierra no son venenosas. Buena parte de ellas no son comestibles, bien porque su tamaño y consistencia no permiten su consumo, o porque saben mal, pican o son desagradables al paladar. Otro grupo es el de las setas comestibles que aún siéndolo, no resultan especialmente sabrosas y por tanto no son muy buscadas. Por supuesto, también está el grupo de las que además de comestibles resultan muy apreciadas desde el punto de vista gastronómico.

 

Sin embargo, no hay que descuidarse, porque hay un grupo considerable que es tóxico, y la toxicidad, mayor o menor según las especies, no nos afecta a todos por igual. Habrá personas más sensibles por padecer algún tipo de enfermedad previa, o porque reaccionen de forma más adversa que otras.

El grado de envenenamiento también puede depender de la cantidad ingerida, y en definitiva, en cada caso las consecuencias serán diferentes. En este grupo de setas tóxicas podemos mencionar la Amanita muscaria (la seta de los enanitos), Amanita pantherina (puede llegar a ser mortal), Lepiota helveola (mortal con frecuencia), Russula emética, Entoloma lividum, Boletus satanas o Clavaria formosa, entre muchas otras.

Entre las venenosas hay un grupo pequeño realmente peligroso, son las setas tóxicas mortales.  Se trata de setas atractivas a la vista, de buen color y hasta buen sabor, pero que esconden un tóxico tan potente que cuando se producen los primeros síntomas, a veces 24 o 36 horas después de su ingesta,  el hígado, los riñones y otros órganos de nuestro cuerpo pueden estar dañados irreparablemente causando la muerte.

La seta causante del mayor número de muertes en España y en casi toda Europa es la Amanita phalloides (vulgarmente conocida como oronja verde, cicuta verde en castellano, farinera borda en catalán, ilkor en euskera…). Se encuentra en encinares, robledales de roble melojo, jarales, bosques de abedules, hayas, avellanos, y hasta en pinares. Otras dos setas mortales son la Amanita verna y la Amanita virosa. La primera es considerada por algunos autores como una forma blanca de Amanita phalloides. Su hábitat es principalmente el encinar. La Amanita virosa suele darse en bosques de hayas y robles.  Recordad,  si tenéis la más mínima duda en la identificación, nunca la toméis sin antes ponerla en manos de un micólogo experto. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO  para GUADARRAMISTAS

 

 

Amanita pantherina. Foto de Didier.bier.

Amanita pantherina. Foto de Didier.bier.

 

 

 

Amanita phalloides. Foto de Mik Hartwell.

Amanita phalloides. Foto de Mik Hartwell.

 

Armillaria mellea

Armillaria mellea.

Armillaria mellea.

Es un hongo parásito de multitud de árboles  que constituye una verdadera plaga, ya que mata al árbol huésped y rápidamente se extiende causando la enfermedad, debilitamiento y muerte de los demás árboles cercanos.

Se trata de una seta comestible, que poco a poco va siendo objeto de comercialización.

La Armillaria mellea tiene algunas propiedades muy curiosas, quizá la más llamativa sea la luminiscencia de sus micelios. Se cuenta que durante la Primera Guerra Mundial, los soldados franceses podían leer discretamente de noche sus cartas acercándose a los postes de las trincheras invadidos de armillaria, alumbrándose con la luz que desprendían los cordones de sus micelios.

La capacidad de extenderse en el género Armillaria es tan grande que se dice que el ser vivo más longevo y de mayor tamaño del planeta es un ejemplar de Armillaria ostoyae, con una edad de 8.500 años. Sus micelios ocupan una superficie de 970 hectáreas de pinar en Oregón- Estados Unidos. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO  para GUADARRAMISTAS