Uno de los bonitos escarabajos longicornes del género Agapanthia que podemos ver en nuestra Sierra de Guadarrama. Mide aproximadamente 4 cm y aunque no es tan abundante como otros coleópteros es posible encontrarlo preferentemente sobre plantas de “zumillo” Thapsia villosa. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS
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Anthaxia hungarica
Un precioso coleóptero bupréstido que habita preferentemente zonas de encinar y robledal, ya que sus larvas se desarrollan sobre árboles del género Quercus, especialmente Quercus ilex (encina), Quercus faginea (quejigo), Quercus pyrenaica (roble melojo). Parece ser que aunque puede atacar a árboles sanos, suele emplear aquellos que ya han sido parasitados previamente por otras especies. Una vez adulto, su alimentación se basa en el polen de las numerosas plantas primaverales y veraniegas. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS
Melolontha sp. (Escarabajos Sanjuaneros)
Durante el mes de junio los escarabajos del género Melolontha hacen su aparición, a veces de forma muy abundante. Se trata de robustos coleópteros de más de 2 cm de longitud. Los machos poseen una curiosas antenas que los hacen característicos. Vuelan emitiendo un potente zumbido y en estado adulto comen hojas de diferentes árboles y plantas llegando a constituir plagas. Aún más voraz y dañina para las cosechas llega a ser su larva, un gran gusano que vive bajo tierra y que se alimenta de raíces durante cuatro años.
Parece ser que en algunos países europeos, tras la Segunda Guerra Mundial, se produjo uno de los llamados “año del escarabajo” por la gran abundancia de ellos. La plaga se combatió con DDT, sustancia posteriormente prohibida, y se redujo su presencia, eso sí, a costa de eliminar mucha otra vida animal, especialmente la de murciélagos. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS
Physomeloe corallifer (Carraleja ibérica, Aceitera)
Las aceiteras pertenecen al orden de los coleópteros, es decir, escarabajos. Son insectos con algunas peculiaridades, por ejemplo, la de segregar una especie de aceite tóxico cuando se sienten inquietos, motivo por el que es aconsejable no tocarlos, ya que dicha sustancia puede producir irritaciones en la piel. Este aceite tóxico impide, también, que sean ingeridos por las aves, y para advertir de su toxicidad presentan unas marcas de color rojo que advierten del peligro de ser “consumidos”.
Otra característica curiosa es su capacidad para parasitar a otros insectos, entre ellos a las abejas.
La hembra de la aceitera, de hasta 3 cm de envergadura y mucho mayor que el macho, entierra cerca de una planta una gran cantidad de huevos. Al eclosionar, las larvas trepan por la planta y esperan la llegada de una abeja para ser transportadas a la colmena donde las larvas devorarán algunos huevos y posteriormente la miel que la abeja había dejado preparada para su larva. No son muchas las aceiteras eclosionadas que consiguen su objetivo, y la mayoría mueren. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS
Trichodes suturalis
Un coleóptero bastante escaso de la familia Cleridae. Los cléridos se caracterizan por tener vistosos colores y dibujos en formas geométricas. Normalmente se alimentan de polen, aunque algunos lo hacen de carroña y hasta de otros insectos. Trichodes suturalis es uno de los más infrecuentes. Por suerte podemos gozar de él en la Sierra de Guadarrama, si tenemos la suerte de encontrarlo. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS
Heliotaurus ruficollis (Toro de sol)
Un escarabajo (tenebriónido) de hábitos diurnos que se puede encontrar en gran número sobre diversas especies de flores. Se alimenta de polen aunque hay quien lo confunde con las temidas cetonias, otro escarabajo que se alimenta de la flor y que causa daños agrícolas.
El Heliotaurus ruficollis está presente desde finales de abril hasta junio, meses en los que no falta especialmente cuando el día es soleado. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS







