Pequeñita pero matona. Thomisus onustus cuenta con un buen sistema de ataque a sus presas que va desde el potente veneno que inocula a sus víctimas hasta la capacidad de cambiar de color para adaptarse a la flor o planta con la que se mimetiza. El cambio de color tarda un par de días y cuado adquiere su nueva tonalidad se queda inmóvil a la espera de su botín, moscas o abejas. Allí es prácticamente indetectable para las víctimas y para el fotógrafo. Su nombre común, araña cangrejo, no solamente proviene de su forma, sino también de la capacidad que posee para caminar de lado. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS


