CUARTA SEMANA DE MAYO 2010

M. phoebe.

M. phoebe.

La primavera avanzada y el verano son los mejores momentos para descubrir mariposas en la Sierra de Guadarrama. Las especies propias de las zonas altas de montaña tienen unos ciclos vitales algo más tardíos que los que podemos encontrar en las zonas bajas, ya que las temperaturas pueden sufrir considerables descensos durante la primavera. Por ello, cuando en el piedemonete la vegetación empieza a ser escasa como consecuencia del calor, allá por el mes de julio, las zonas frescas de montaña se encuentran en su momento de esplendor y muestran una variedad propia de mariposas.

E. aurinia

E. aurinia

En estas semanas soleadas de  finales de mayo y durante el mes de junio, las zonas cercanas a arroyos que se encuentran húmedas son el lugar preferido de reunión para multitud de lepidópteros, que acuden a libar sales minerales del suelo mojado. Celastrina argiolus, Polyommatus semiargus, Euphydrias aurinia, Melitaea trivia, Melithaea phoebe, Glaucopsyche alexis, Cupido minimus o Iphiclides feisthamelii son algunas de las que he encontrado juntas, pacíficas y atareadas en sus labores de supervivencia. Un espectáculo maravilloso. Os lo recomiendo. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS

C. semiargus

C. semiargus

Cupido minimus

Cupido minimus

M. trivia

M. trivia

I. feisthamelii

I. feisthamelii

C. argiolus

C. argiolus

TERCERA SEMANA DE MAYO 2010


Cópula de odonatos

Cópula de odonatos

Los odonatos –grandes libélulas y delgaditos caballitos del diablo- son seres fascinantes. Todo en su vida resulta exagerado y extremo. Se puede decir que viven siempre en el filo de la navaja o al límite de lo imposible.

Durante toda su existencia son carnívoros. En su estado larvario viven a veces durante años en el agua devorando a casi todos los seres de la charca que se cruzan en su camino, incluso larvas de otros odonatos, ya que existe la depredación en esta especie.

Cuando llega el momento de salir al exterior vuelven a estar en peligro, ya que la larva trepa por la noche a una hierba o junco y muda su exoesqueleto -equivalente a nuestra piel-. Después debe esperar a que tanto sus alas como su nueva coraza se endurezcan para echar a volar. En el transcurso de este cambio pueden ser atacados por infinidad de enemigos, y a veces el proceso no se desarrolla correctamente y terminan con deformaciones en alas y cuerpo que les impiden vivir mucho tiempo.

Anax imperator

Anax imperator

En la fase adulta son extraordinarios voladores. Se paran en el aire, suben, bajan y hacen todo tipo de piruetas, inimaginables en cualquier aeronave creada por el hombre. Sus ojos compuestos de “omatidios” actúan como si se tratasen de un entramado de televisores que les permiten captar el movimiento por encima de ellos o por debajo. Su boca es fuerte y se extiende y abre para engullir a sus presas, a las que devora en el aire o posado, si son demasiado grandes.

Patrullan las charcas en busca de alimento, y también lo hacen para expulsar a los rivales en un incesante ir y venir siempre en alerta. Por si fuera poco, hasta en las tareas amorosas son extremos. El macho captura al vuelo a la hembra sujetándola por detrás de la cabeza con unas pinzas que posee al final del abdomen e inmediatamente finalizada la cópula se apresuran para depositar los huevos. A  veces el macho sujeta a la hembra y vigila mientras ella pone los huevos dejándolos caer desde el aire. Durante la cópula, otros machos tratan de interrumpir para ocupar el lugar del macho expulsado, causando daños, a veces irreparables, a la hembra.

Con la esperanza de observar a los primeros odonatos de la primavera, investigué alrededor de las charcas que se forman en las turberas de montaña. Allí solamente pude ver algunos ejemplares de Pyrrhosoma nymphula, un precioso caballito del diablo de color rojo bastante frecuente al comienzo de la temporada. Desde mediados de junio hasta finales de agosto será el momento de los odonatos de montaña.  Más abajo en las orillas de uno de los embalses que abastecen a Madrid, con temperaturas más altas que las de la turbera, aparecieron: la libélula emperador Anax imperator, Enallagma cyathigerum, Orthetrum cancellatum e Ischnura graellsii.

Pyrrhosoma nymphula

Pyrrhosoma nymphula

Enallagma cyathigerum

Enallagma cyathigerum

Otra cosa fascinante de los odonatos es que machos y hembras de la misma especie tienen diferentes colores, y además van cambiando esos colores y hasta el aspecto según el momento de la vida en que se encuentren.

Cuidemos a nuestros odonatos no contaminando o ensuciando arroyos, charcas, embalses o estanques. La Sierra de Guadarrama, y en general la Comunidad de Madrid, son un lugar ideal para observarlos, ya que nuestra situación geográfica permite ver especies propias del norte y también del sur. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS

Ischnura graellsii

Ischnura graellsii

Orthetrum cancellatum hembra

Orthetrum cancellatum hembra

SEGUNDA SEMANA DE MAYO 2010

P. bellargus.

P. bellargus.

Esta segunda semana del mes de mayo ha resultado demasiado fría y ventosa para lo que es habitual en estas fechas. Incluso ha vuelto a nevar por encima de los 1.200 metros.

Después del paso de la borrasca, algunas especies de lepidópteros que se venían observando han desaparecido totalmente, como es el caso de Tomares ballus. Otras, como Iphiclides podalirius, han sufrido el desgaste de sus alas e incluso se ven moribundas y algunos licénidos como Aricia cramera o Polyommatus bellargus son menos numerosas.

Entre las numerosas flores de diferentes especies de diente de leon Taraxacum sp. y mayas  Bellis sp. se dan cita gran número de dípteros, fundamentalmente taquínidos, así como diversas especies de himenópteros.

Las especies de plantas florecidas en encinares y robledales siguen aumentando. A las ya existentes se suman otras como las viboreras Echium sp. que empiezan a dar un tomo azulado a los campos, la leche de gallina Ornithogalum umbellatum, las retamas, la hierba turmera Tuberaria guttata, la arenaria roja Spergularia rubra, el altramuz silvestre Lupinus angustifolius, diferentes especies de linaria Linaria sp. y las orquídeas Orchis morio que también aparecen al borde de los caminos forestales entre los pinares de montaña.

Díptero. taquínido

Díptero. taquínido

Himenóptero

Himenóptero

En las dehesas y encinares, abubillas Upupa epops, oropéndolas Oriola oriola, cucos Cucus canorus, ruiseñores bastardos Cettia cetti, pinzones Fringilla coelebs, verdecillos Serinus serinus, verderones Carduelis chloris y carboneros Parus major vuelven a retomar sus cantos una vez que el temporal ha pasado, interrumpidos por el escandaloso graznido de  los rabilargos Cyanopica cyana. En lo alto, un grupo de buitres leonados Gyps fulvus vuelan en círculos, y junto a los milanos reales Milvus milvus, ratoneros Buteo buteo y el fugaz paso del águila calzada Hieraetus pennatus completan los avistamientos de rapaces.

Entre tanto, la alta montaña empieza a prepararse para su período de esplendor. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS

Ornithogalum sp.

Ornithogalum sp.

Lupinus angustifolius

Lupinus angustifolius

Iphiclides podalirius

Iphiclides podalirius

PRIMERA SEMANA DE MAYO 2010

Papaver sp.

Papaver sp.

Comenzaba Miguel Hernández en su Romancillo de Mayo diciendo… Por fin trajo el verde Mayo/ correhuelas y albahacas/ a la entrada de la aldea/ y al umbral de las ventanas./; Y nadie mejor que el poeta supo describir las hermosas mañanas, tardes y noches de este mes…” Con luna y aves las noches/ son vidrio de puro claras;/ las tardes de puro verdes;/ de puro azul esmeraldas;/ plata pura, las auroras/ parecen de puro blancas/ y las mañanas son miel/ de puro y puro doradas”… Lo dijo un hombre sabio, de campo, que conocía la Naturaleza, un hombre en el buen sentido de la palabra, bueno, que diría Antonio Machado.

Antocharis cardamines

Antocharis cardamines

Anchusa undulata

Anchusa undulata

Flores y más flores, tantas especies que no se pueden describir todas. Algunas de ellas os las muestro en las fotos: el Ranunculus peltatus que tapiza los arroyos, el amor del hortelano Galium aparine que se engancha en nuestros pies con esa especie de garfios diminutos que permiten a la planta superar obstáculos y trepar por encima de sus competidoras, esa otra planta con el curioso nombre de chupamieles ondulada Anchusa undulata, las amapolas Papaver sp., que especialmente en los días nublados hacen que el color rojo pierda su nombre y sea color de amapola, las primeras orquídeas Ophrys lutea y Ophrys speculum, las aristoloquias Aristoloquia longa, los geranios silvestres Geranium sp., las violas de diferentes especies, silenes, muscaris y una interminable lista imposible de reproducir.

Ranúnculo acuático

Ranúnculo acuático

Galium aparine

Galium aparine

Entre las mariposas, podemos ver las primeras Aricia cramera y Antocharis cardamines, que se unen a las que ya desde Abril nos acompañan, y en el suelo entre las secas hojas de roble un pequeño y nervioso estruendo que nos sobresalta cada poco tiempo, la lagartija colilarga Psamodromus algirus, cuyos machos siguen mostrando un precioso color rojo de celo en su cuello, porque la Naturaleza rinde en este mes de mayo  homenaje al poeta…”Al verlo venir se han puesto /cintas de amor las guitarras, /celos de amor las clavijas,/ las cuerdas lazos de rabia,/ y relinchan impacientes por salir de serenata. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS

Psammodromus algirus

Psammodromus algirus

Ophrys lutea

Ophrys lutea

Aricia cramera

Aricia cramera

Ophrys speculum

Ophrys speculum

CUARTA SEMANA DE ABRIL 2010

Xysticus sp.

Xysticus sp.

Sympecma fusca

Sympecma fusca

A finales de abril empiezan a asomar los primeros brotes del roble melojo Quercus pyrenaica. Vista desde lejos, la montaña adquiere tres franjas de color claramente diferenciadas, la del roble, la del pino silvestre y los retazos blancos de las nieves en la cumbre que aún perduran.

Con la aparición de los brotes del melojo parece que la vida en el robledal se ha puesto manos a la obra. En el suelo, multitud de arañas del género Pardosa, Pardosa sp., aparecen al acecho de presas entre las hierbas. Destaca una rechoncha y preciosa araña Xysticus sp. que ante nuestra presencia a ras de suelo para fotografiarla, abre sus patas en tono de amenaza, para huir en cuanto dejamos de seguirla.

Muscari comosum

Muscari comosum

Narcissus pallidulus

Narcissus pallidulus

Zerynthia rumina

Zerynthia rumina

Los hongos también están presentes, las lluvias primaverales los hacen aparecer en abundancia, tal vez para paliar la falta de ellos en el pasado otoño que fue muy seco. Destacan los Coprinus comatus y otras especies de hongos blancos que crecen sobre los excrementos de ganado Coprinopsis sp.

Coprinopsis sp.

Coprinopsis sp.

Las primeras mariposas arlequín Zerynthia rumina también se dejan ver y muestran su hermoso colorido. Igualmente, los odonatos tienen su representante, se trata de un caballito del diablo Sympecma fusca que es el único de nuestros odonatos que inverna, y que incluso puede verse lejos del agua en días favorables de pleno invierno.

El encinar se empieza a vestir de amarillo, pues ya apuntan las flores de la encina  Quercus ilex subsp. Ballota, que en unos días darán un color magnífico a este imponente árbol. En el suelo, el encinar se adorna con multitud de flores, entre ellas destacan los Muscari comosum y los Narcissus pallidulus, y unas curiosas gramíneas, también amarillas Luzula campestris.

Luzula campestris

Luzula campestris

Ya de vuelta, llama la atención el intenso amarillo que desprenden algunas fincas en la dehesa. Miles de plantitas de pimpájaro Brassica barrelieri tiñen de color amarillo el suelo, que iluminado por el sol contrasta con los ocres y verdes de la montaña, y el gris profundo de la tormenta que se avecina. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS

Campo cubierto de Brassica barrelieri

Campo cubierto de Brassica barrelieri

TERCERA SEMANA DE ABRIL 2010

Saltícido

Saltícido

Por fin la primavera empieza a despertar de verdad. Lo anuncian los incesantes cantos de los verdecillos Serinus serinus, los hermosos reclamos de los mirlos Turdus merula, el “cu-cu” del cuco Cuculus canorus, fiel a su cita, y el “cotoliu” de la oropéndola Oriolus oriolus, que allá en lo más alto de las copas de los fresnos se mueve sin ser vista dispuesta a iniciar sus labores de cría. Los dos ruiseñores, el común Luscinia megarhynchos y el bastardo Cettia cetti no paran de cantar, cada uno a su manera. El primero, de esa forma melodiosa, clara y limpia que le ha dado fama, insistente y alegre; hasta por la noche sigue cantando. El segundo, de forma menos melodiosa, pero sonora y primaveral, allá donde haya un bosquete o unos árboles de ribera se le escucha como si llevara un megáfono para advertir de su presencia. El curioso alcaraván Burhinus oedicnemus nos regala una especie de lamento que se escucha al atardecer.

Oropéndola en su nido.

Oropéndola en su nido.

Los insectos son cada vez más numerosos. Entre las mariposas siguen presentes las Tomares ballus, las Lycaena phlaeas, Coenonympha pamphilus, las primeras Celastrina argiolus que se posan sobre las flores de Geranium, probablemente Geranium molle; y la primera Zerynthia rumina por fin hace acto de presencia.

En los huecos de las piedras unas curiosas arañas corretean buscando presas. En cuanto perciben nuestra presencia saltan hacia el suelo para tratar de ocultarse y volver después a iniciar la escalada por la piedra en busca de su grieta protectota. Son saltícidos, familia Salticidae, y se alimentan de unas pequeñas moscas Muscidae que suelen pararse a tomar el sol en las piedras y a las que atrapan saltando sobre ellas.

Celastrina argiolus

Celastrina argiolus

Muscidae

Muscidae

La flora aumenta sus efectivos en la dehesa, el robledal y el encinar, permaneciendo aún discreta en las zonas más altas. Destacan los narcisos Narcissus pallidulus, la fumaria Fumaria officinalis y Fumaria reuteri, la pamplina Stellaria media y el pimpájaro Brassica barrelieri que pronto cubrirá de un intenso amarillo los campos. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS

Brassica barrelieri

Brassica barrelieri

Fumaria officinalis

Fumaria officinalis

Pamplina

Pamplina