Lycaena virgaureae (Manto de oro)


 

L. virgaureae (macho).

L. virgaureae (macho).

Pequeña mariposa de entre 2,5 y 3 cm de envergadura. Habita en la franja de la Sierra en colonias no muy numerosas. En la Sierra de Guadarrama, Gredos y Moncayo  Lycaena virgaureae es ligeramente diferente a la que vuela en la zona norte de la Península, ya que se trata de la subespecie miegii.

Vuela entre los meses de julio y agosto en prados húmedos. Las orugas se alimentan de las hojas de diferentes especies del género Rumex (acederas). ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS

Cópula de L. virgaureae.

Cópula de L. virgaureae.

L. virgaureae (hembra).

L. virgaureae (hembra).

Lycaena alciphron (Manto de púrpura)

Inconfundible mariposa por su anverso rojizo y reflejos morados iridiscentes. Vuela desde mediados de junio hasta finales de agosto en prados húmedos y claros de bosque de la sierra. La oruga se alimenta de plantas del género Rumex (acedera), preferentemente Rumex acetosa y Rumex acetosella. Se trata de uno de los licénidos más bellos, sin duda, cuyos reflejos iridiscentes resulta casi imposible plasmar en una fotografía. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS

Lycaena alciphron.

Lycaena alciphron.

De profesión, gabarrero

El duro y heróico trabajo de los gabarreros de Valsaín trasciende hasta nuestros días.

El duro y heróico trabajo de los gabarreros de Valsaín trasciende hasta nuestros días.

Si hablamos de profesiones duras donde las haya, basta con recordar cualquiera de las que llevaron a cabo  nuestros antepasados de una o dos generaciones atrás. La de gabarrero es, sin duda, una de ellas.

 

Aunque la palabra “gabarrero” se considera autóctona de la Sierra de Guadarrama, lo cierto es que el término  “gabarra”  se refiere a una embarcación pequeña y chata utilizada para la carga y descarga en los puertos.  Haciendo un ejercicio de imaginación, la gabarra se transforma en el centro de la Península en un equino o en un carro tirado por bueyes. Es así como le encontramos más sentido al origen de la palabra que define a este oficio.

 

Hoy en día esta profesión ya sólo figura como reivindicación en las fiestas de algunos pueblos de la Sierra de Guadarrama, especialmente en la vertiente segoviana, y con mayor renombre en la localidad de El Espinar.

 

También conocidos como jornaleros del monte, los gabarreros se encargaban de limpiar el bosque de ramas secas, árboles caídos, troncos muertos, etc. Se trataba de un trabajo muy duro que permitía el aprovechamiento de la madera para usarla como leña, a cambio de muy poco dinero.  Transportaban la madera con ayuda de burros, mulas, caballos o incluso carros tirados por bueyes.

 

En algunos sitios, los gabarreros sólo transportaban la leña que cortaban los hacheros; en otros, acudían a primeras horas de la mañana al monte en compañía de su equino y después de varias horas de difícil trayecto, abordando la peligrosa orografía de la montaña, iban cortando y recogiendo la madera muerta.  La colocación de la misma sobre el animal –mula o caballo, en la mayor parte de los casos- era otra de las dificultades para llevar a buen puerto el jornal del día. Había que llevar la mayor cantidad posible de leña y además había que colocarla sobre el animal de la forma más firme y segura para que en la arriesgada bajada de la montaña, el primero no perdiera el equilibrio y acabara barranco abajo. Catástrofe total para el gabarrero que perdería así jornal y animal.

 

Además, había que esquivar otros tantos peligros de la naturaleza del pinar como los trampales o tollas, una especie de ciénagas en las que si caía el gabarrero o el animal, era imposible el rescate por sus propios medios.

 

La jornada gabarrera concluía al final del día, de noche, en condiciones meteorológicas terribles, en pleno invierno, a veces en medio de copiosas nevadas. Después, la leña se vendía para consumo doméstico, aunque en algunos casos, como los de los gabarreros de Valsaín , el destino de sus recogidas era el de combustible  para la Real Fábrica de Vidrio de La Granja o de la Fábrica de Loza de Segovia. ISABEL PÉREZ para GUADARRAMISTAS

 

 

Rubus sp. ( Zarza, Zarzamora)


 

Rubus sp.

Rubus sp.

Inconfundible arbusto con tallos flexibles arqueados y provistos de espinas curvadas que a finales de verano produce las populares “moras”. Así lo conocemos todos, sin embargo es bastante complicado distinguir las diferentes especies de zarzas que podemos encontrar en la Sierra de Guadarrama. No todas son iguales, ni tampoco lo son sus frutos, algunos son más apreciados que otros por las gentes de los pueblos serranos.

Podemos hablar de cuatro especies frecuentes:

Rubus caesius, cuyos frutos “moras” son tempranos, entre julio y agosto, a diferencia del resto de especies cuyos frutos maduran hacia septiembre. Se la conoce como “mora temprana”,  o “pajarera”. En Segovia se la denomina “santiagueña”. Sus frutos dicen que son muy dulces y gustosos.

Rubus lainzii. Las moras maduran en agosto y suelen ser de mayor tamaño que las del resto de las especies. Se la llama “mora garrafal” o “mora arroyera”. No es muy abundante.

Rubus ulmifolius. Es la más común, y probablemente el fruto que aparece en la fotografía sea de esta especie, ya que madura en septiembre. La llaman en Segovia “mora sanmigueleña” -San Miguel es el 29 de septiembre-.“Mora perrunera” o “morronera” se la denomina en otros lugares de la sierra.

Rubus castellarnaui a la que llaman “moscatel” sería la cuarta de las especies de Rubus más habituales. Las moras de esta especie son las más apreciadas.

No solamente se han utilizado para consumo los frutos, también los tallos y brotes nuevos de la zarza se han consumido crudos o en ensaladas. Y por si fuera poca la rentabilidad gastronómica en algunos lugares serranos como Pinilla del Valle o La Acebeda se recogía la llamada “miel de zarza” o “bulleros”, panalillos de miel que sobre la zarza construyen unas pequeñas abejas. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO  para GUADARRAMISTAS

 

Ciconia ciconia (Cigüeña blanca)

Población de Ciconia ciconia sobre un tejado.

Población de Ciconia ciconia sobre un tejado.

 

La cigüeña blanca o común es una especie migratoria, aunque parcialmente, ya que cada año son más los individuos que permanecen en la Península Ibérica. No obstante, en el área de las poblaciones cercanas a nuestra Sierra, la gran mayoría de los ejemplares están presentes desde enero a agosto.

 

Con una altura de entre 1 y 1,5 metros y una envergadura alar de casi 2 metros, llegan a pesar 5 Kg. Las parejas, que son fieles toda su vida, suelen utilizar el mismo nido cada año, de tal modo que cada vez va adquiriendo mayor porte y peso alcanzando los 500Kg.

 

La puesta de entre 3 y 5 huevos se efectúa en el período de abril a  mayo, y los dos miembros de la pareja se alternan incubándolos durante 30 días. Los “cigoñinos” volarán dos meses después de salir del cascarón.

 

La cigüeña se alimenta de roedores, insectos, anfibios, reptiles y también de basura, siendo frecuente verla en vertederos. Prefiere zonas húmedas, dehesas ganaderas y rechaza la alta montaña.

 

Inconfundible su “crotoreo”, sonido que emiten a la vez que echan la cabeza hacia atrás y que les sirve para comunicarse.

 

Está presente en la mayoría de los pueblos serranos, donde utilizan campanarios,  tejados, postes y torretas de tendido eléctrico para construir sus nidos. Es fácil ver grandes concentraciones de ellas en dehesas y prados húmedos construyendo sus nidos sobre los árboles, con preferencia por los fresnos desmochados. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO  para GUADARRAMISTAS

 

Cigüeña común. Ciconia ciconia.

Cigüeña común. Ciconia ciconia.

 

 

Adscita sp.

Adscita.

Adscita.

El género Adscita comprende una serie de especies de muy difícil identificación. Todas son de un verde metálico similar, pequeño tamaño y vuelan de día.

 

En la Península podemos encontrar Adscita schmidti que vuela en el norte peninsular y Sierra Nevada, Adscita statices en el Pirineo, Adscita mannii circunscrita a unos pocos prados del Pirineo, Adscita budensis y Adscita subsolana que vuela en sierras y prados, respectivamente, de la mitad oriental peninsular, Adscita notata y Adscita hispanica repartida por toda la Península Ibérica, Adscita globulariae y Adscita geryon propias del norte peninsular, Adscita bolivari y Adscita vartinae en los Sistemas Central e Ibérico, y Adscita jordani que probablemente sea la especie fotografiada, propia de zonas montañosas del centro y centro-oeste peninsular. ÁNGEL SÁNCHEZ CRESPO para GUADARRAMISTAS

Adscita sp.

Adscita sp.